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Despertando al gigante interior

Riqueza

la fotoMi experiencia vivida el fin de semana del 21 al 24 en Londres, bajo la guía de Anthony Robbinns y organizado por Espai Coach. Un adelanto a modo de resumen:

Una mañana soleada, espléndida para la fama de Londres, la del inicio del curso transformador. El frío suficiente para sentirse bien, para sentir el sol de la mañana y pasear hasta el recinto donde sucederá el evento.

Colas, gente, culturas, poetas, artistas, médicos… pero sobre todo muchas personas.

En el momento de la acreditación conocí a Sergio y Fernando, posteriormente a Paco, quienes han sido compañeros en este viaje por el agujero de gusano en el que nos ha lanzado el señor Robbins.

Supongo que quienes allí fuimos lo hicimos porque así era nuestra cita con el destino. Si tuviera que definir en una palabra el seminario, me resulta muy fácil, es la palabra con la que me he quedado: EXTRAORDINARIO, es decir, por encima de lo ordinario.

Música, saltos, hombres, mujeres, niños, niñas… todos buscando un mundo mejor.

Transformación

Auto aceptación

Consciencia de sí mismo

Genio

Autenticidad

Sencillez

Enamorarse de uno mismo

Felicidad

Dolor

He tenido, en los años que llevo viajando en mi tren particular, oportunidad de conocer diversas culturas (América, India, China, Nórdica, este de Europa); todas ellas aportan conocimientos y sabiduría especiales y de algún modo coinciden en lo esencial. Especialmente conocí más detalladamente a la India, en donde pasé una parte importante de mi vida y la que me aportó una parte de quien hoy soy.

Espiritualidad, alimentación vegetariana, cuidado de la mente y del cuerpo, ecología personal y global, crecimiento… sin embargo ¿Qué hace diferente la experiencia que he vivido con Anthony?

Que presenta la acultaralidad de las cosas, que las hace atemporales y a la vez reales, por ejemplo nos habla de “ser vegetarianos” pero para obtener la máxima energía posible. Sin embargo en India por ejemplo también indican “se vegetariano” pero basándose en creencias religiosas, en mitos, en “su cultura”.

La cultura, como diría Gustavo Bueno, es un mito y muchas veces se convierte en un despiadado enemigo.

Lo que me encantó es que despedazó la cultura mediante la fusión de todas las que tenemos por aquí, en Gaia (planeta Tierra), y presentó, desde mi punto de vista, la esencia del ser humano: “mens sana in corpore sano”, con música actual, adecuada y positivamente seleccionada…

Lo que hizo fue decir. estoy aquí, esto es lo que hay, esta es mi experiencia contrastada, esto es lo que he aprendido de otros maestros y aquí os lo doy, disfrutad y haced lo que queráis con ello, pero aquí está.

Resultó especial porque la energía de 7000 personas conectadas de alguna forma es algo precioso, extraordinario.

Me entregué a la experiencia hasta donde el cuerpo y mi hermosa luz blanquecina y dorada me permitieron. Me dio la sensación en algunos momentos que mis brazos se alzaban solos, sin orden consciente, sin voluntad alguna por mi parte.

En los próximos días o semanas haré una limpieza de colon, pero allí hice una limpieza emocional impresionante. Logré desconectar mentalmente y dejarme llevar, ello me hizo sentir una energía indescriptible, que ahí está en mi corazón. Me salvé de no amar a mi hijo, mi futuro vino sin decisión consciente, simplemente lo vi, dejé que fluyera. Lloré por toda la humanidad, lloré y lloré y la recompensa fue la energía positiva, luminosa, cálida, potente, extraordinaria que hizo que me sintiera como lo que soy: un ser humano lleno de vida, lleno de energía y con un profundo deseo de amar a los demás.

He tenido otras experiencias en el pasado, pero esta era “la experiencia”, me tocaba. Nunca había tenido una experiencia de PNL con más de dos personas. Ha habido otras y habrán otras, pero esta la he vivido de esta forma, y era esta, no otra.

Me da exactamente igual mostrar mis sentimientos al mundo, me da igual lo que piensen los demás, me entregué, disfruté y viví una experiencia intensa. Estaba junto a 7000 personas y nuca me he sentido tan solo y tan acompañado. Era yo, estaba ahí, especial, cariñoso, confuso, seguro… salté, y salté, y salté… y grité, grité y grité.

Amé al mundo, amé la humanidad… qué digo, amo al mundo, amo a la humanidad.

Agradecer, dar gracias, fantástico. Qué bonito, qué intenso, que placentero, que delicado, que dulce… el corazón se inunda de un sentimiento de gratitud, de calma, de bienestar.

He aprendido también…

aunque en primer lugar tengo que decir que mi idea de la riqueza era, y digo era porque aunque en parte sigue siendo ha cambiado, la de tener lo suficiente para viajar, en todos los sentidos de la palabra. Y disfrutar del viaje, tratar bien a mi familia, a mis amigos, a cualquiera con el que me encuentre. Aprender a tolerar la violencia de momento inevitable de la condición humana. Compartir, reír, acompañar en los buenos y malos momentos… ¿para qué quiero un millón de dólares si vivo perfectamente, puedo disfrutar de la vida y no tengo que esforzarme? Puedo viajar, ir a pasear a la playa, al monte, celebrar con mi familia, mis amigos, leer, disfrutar del sexo, de la comida, de la meditación…

Tendré que estar alerta, el destino puede llevarme a obtenerlo, pero como mero transmisor. Para ofrecerlo a quienes lo necesitan, tanto física como mental y espiritualmente.

En mi visión positiva del proceso Dickens apareció ante mí un edificio en algún lugar indeterminado de la India, de cuatro plantas, con grandes ventanales luminosos, lleno de oficinas atendiendo a millones de personas. Un edifico blanco-plateado, con muchas personas atendiendo a otras personas.

También dos residencias, en Nueva Zelanda y Canadá… pero esa ya es otra historia.

Risa, llanto, amor, danza, cuidado personal y cuidado de los semejantes.

En definitiva, más listo que nunca para el rock and roll, para amar todo lo que se ponga por delante y para saber que esa dosis inevitable de profundo sufrimiento precederá a la explosión luminosa del amor.

Life will never be the same

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